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Ingennios Illustrare busca pequeños ilustradores

 “An artist is a dreamer
consenting to dream
of the actual world. ”
~George Santayana,

Seguramente has pensado más de una vez que eso del dibujo no se te da o que entre la repartición adecuada de talentos a ti, definitivamente, no te tocó saber hacer una línea recta.

¿Estás segur@ de que es así?

Paul Klee, pintor germano-suizo de arte abstracto, dice que un dibujo es simplemente una línea saliendo a pasear. Si todo es tan simple como eso ¿Por qué resulta tan complicado llevarla a dar la vuelta? ¡Yo sé quien nos lo puede explicar!

Diana Scissorhands piensa que todo ser humano con capacidad de sostener un lápiz puede desarrollar una técnica adecuada de dibujo que le lleve a sentirse orgulloso de tus trazos. Es por eso que ha creado un taller con las bases necesarias para que toda persona que alguna vez ha sentido la curiosidad por aprender a dibujar, lo logre. Ella misma no sabía hacerlo hasta que un buen día decidió no dejar de intentarlo hasta sentirse satisfecha.

El reto de mejorar cada día continua en sus manos y hoy quiere compartir contigo -que eres un chavo ingennioso- el secreto de cómo trasladar a un lienzo los mundos que soñamos y nuestras experiencias.

¿Requisitos? Pensar que el dibujo no es lo tuyo, tener curiosidad por desarrollar una técnica propia o simplemente si buscas mejorar tus habilidades.

¿Para quién? Niños de 6 a 12 años.

¿La idea? Aprender a usar al máximo las capacidades de observación y memoria de nuestro entorno para aplicarlas al dibujo y con ello despertar ese lado un tanto olvidado de nuestro cerebro.

¿En dónde? Luis G. Inclán 104 (entre Xontepec y Chimalcoyotl)  en la colonia Toriello Guerra en Tlalpan, D.F.

¿Cuándo? Todos los miércoles de 4 a 6 p.m.

¿Costo? $2000.00 al mes

¿Material? Se irá pidiendo según el temario.

¿Iniciamos? El 12 de octubre

Más en: info@ingenniosilluminare.com

Teléfono: 44 37 57 09 en el D.F.

Bitácora Ingennios: descubriéndonos – una alternativa a las pruebas de C.I.

La Bitácora Ingennios es una herramienta que le permite a quien la realiza mostrar su trabajo, aquél que lo distingue de los demás, ése que lo hace único, que lo representa. Muestra, con evidencia física, las habilidades y destrezas que posee, generando un perfil personal más certero y completo.

Crear una bitácora brinda la posibilidad de demostrar la capacidad de pensamiento reflexivo y crecimiento cognoscitivo dentro de un marco de situaciones educativas diversas. Funciona como prueba de los logros adquiridos durante un periodo establecido, viéndose reflejados los aprendizajes tanto formales como los llamados “informales” (fuera del contexto escolar). Esto se logra al seleccionar trabajos académicos, artísticos, deportivos, personales y de cualquier índole o área de la persona ya que es, a través de éstos, que se construye una representación visual, auditiva y kinestésica del desarrollo, lo que permite que otros obtengan un panorama general de logros pasados y actuales, así como de las metas que se van construyendo a partir de ellos.

La Bitácora Ingennios es una excelente herramienta para elevar el autoestima de quien la crea ya que se puede –literalmente- tocar las metas cumplidas y leer una y otra vez cómo ha sido el crecimiento a través del tiempo. También permite conscientizar la identidad, la individualidad y la capacidad creativa. Es evidencia física de los talentos que se poseen por lo que permite el desarrollo del análisis intrapersonal.

La Bitácora Ingennios es un espacio en el que se organizan los pensamientos y se acomodan para ir formando esquemas mentales, asociando con conocimiento previo e inventando más metas y sueños para el futuro. Demuestra a su dueño lo que hace bien, en dónde puede mejorar o qué es lo que más trabajo le cuesta. Es trabajo en equipo enfocado en todas las áreas del desarrollo, es muestra tangible de lo que se es y de lo que se quiere llegar a ser.

Mtra. Ingrid Dallal Fratz

Información sobre costos y más en: info@ingenniosilluminare.com o al 44 37 57 09 en el D.F. 

Ciencia Ingennios – Taller para niños

“Equipped with his five senses,
man explores the
universe around him and calls
the adventure Science.”
~Edwin Powell Hubble,
The Nature of Science, 1954

Una de las mejores experiencias profesionales que viví durante mi época en Teachers College, Columbia University, fue mi etapa laboral en el Hollingworth Center. Una de mis tareas fue realizar un programa de Ciencias para niños de preescolar y primaria. Después, lo piloteamos con la ayuda de una escuela de Harlem y, hoy por hoy, es uno de los programas del centro.

Con el permiso del Hollingworth Center y con las adaptaciones necesarias para llevarlo a cabo como taller extraescolar, ya está todo listo para iniciar con Ciencia Ingennios.

¿Para quién? Niños de 4 a 12 años

¿La idea? Investigar, desmenuzar, analizar, experimentar, pensar, ingenniar… por medio de experimentos y otras actividades Ingenniosas.

¿En dónde? Luis G. Inclán 104 (entre Xontepec y Chimalcoyotl, colonia Toriello Guerra en Tlalpan, D.F.

¿Las áreas científicas para otoño 2011?

  • Geología
  • Biología
  • Paleontología

¿Cuándo? Todos los jueves de 4 a 6 p.m.
Sábados Ingennios de 11:00 a.m. a 1:00 p.m.

¿Costo? $2000.00 al mes

¿Material? Block de dibujo con protectores de 20 hojas con espiral y una cámara digital pequeña.

¿Iniciamos? El 13 y 15 de octubre

Más informes:

info@ingenniosilluminare.com
Teléfono: 44 37 57 09 en el D.F.

Ingennios legĕre – Taller de literatura

“Acércate. Detente un poco. Escucha… ¿Has visto y oído cantar a los niños? Son diferentes. De vez en cuando, vas a encontrar a uno que se vuelca hacia fuera en el canto, como si cantar fuera una manera de salir de sí mismo con fuerza. Es una manera de anunciar al mundo su vigor, el ímpetu de lo que trae dentro, igual que correr, o pelear, o amar muy fuerte… ¿Has visto y oído cantar a los niños? Son diferentes. De vez en cuando, vas a encontrar a uno que se vuelca hacia fuera en el canto, como si cantar fuera una manera de salir de sí mismo con fuerza, de hacer más grande su mundo. Así siento cuando canto por cantar.” -Eduardo Dallal

Fue a través de un libro, un libro de la persona más importante en mi vida, que comencé a ver a los niños, a observarlos, a acercarme a ellos y entenderlos, a aprender a volcarme hacia afuera tal y como lo hacen ellos no sólo al cantar, sino en cada cosa que hacen, que hago. Fue a través del párrafo que cito aquí que -aún siendo niña- comprendí que los libros enseñan, regalan magia.

¿Para quién? Niños de 6 a 9 (I) y de 10 a 12 (II)

¿La idea? Explorar las letras de los libros para viajar, aventurarnos y crear mundos nuevos. 

¿En dónde? Luis G. Inclán 104 (entre Xontepec y Chimalcoyotl, colonia Toriello Guerra en Tlalpan, D.F.

¿Los géneros?

  • Cuentos
  • Leyendas
  • Novelas

… ¡y los que ustedes propongan!

¿Cuándo? Todos los martes de 4 a 5 (I) y de 5 a 6 (II)

¿Costo? $1500.00 al mes

¿Material? Block de dibujo con protectores de 20 hojas con espiral.

¿Iniciamos? El 11 de octubre

Más informes:

info@ingenniosilluminare.com
Teléfono: 44 37 57 09 en el D.F.

Viajes Ingennios: Buenos Aires, Argentina (4)

“Some of the most brilliant, creative people I know did not do well at school. 
Many of them didn’t really discover what they could do
—and who they really were—
until they’d left school and recovered from their education.”
The Element – Sir Ken Robinson (p. 9).

Día 4: La plática en CEDALP

Mariela Vergara Panzeri, además de fundadora y directora de CEDALP, es un ser humano admirable y -hoy- una gran amiga. Ella es quien nos invitó, a Lisa y a mí, a dar una plática en su centro. Lisa eligió el tema: ¿Cómo desarrollar el potencial en l@s niñ@s talentosos/sobresalientes?

El tema lo preparamos a distancia aprovechándonos de esta era virtual. Leí lo que tenía que leer, imaginé, “ingennié”… el tema estaba listo.

Era miércoles y ya casi eran las 6:30 p.m. Hacía frío y el cansancio después de visitar 3 escuelas estaba por vencerme. Mariela me regaló un té y dos alfajores. Abajo, en su garage, la gente comenzaba a llegar, a acomodarse. Mientras el dulce de leche se disolvía en mi boca y el té calentaba mis huesos, Lisa descansaba en el hotel: no se sentía bien.

Al entrar al garage, me encontré con 2 ó 3 rostros conocidos. Psicopedagogas de dos de las escuelas que visitamos y mamás de niñ@s sobresalientes asiduas participantes a estas charlas que se organizan en CEDALP mes con mes. Había alrededor de 30 asistentes entre psicólogos, papás, mamás, psicopedagogos, maestr@s… todos queriendo saber más sobres sus alumn@s, pacientes, hij@s.

Me presenté y comencé con una pregunta. No se necesitó más para que se desatara una rica y deliciosa conversación que tuvo una duración de poco más de dos horas. Más preguntas, opiniones, angustias, ideas, estrategias. Un ir y venir de pensamientos y sentimientos acerca de la educación, del ser sobresaliente, talentoso, del ser humano y sus etapas del desarrollo.

El té se enfrió pero yo me sentía muy bien. Abrazada con palabras y cobijada por la bienvenida y el trato de los argentinos. En ese momento, se me ocurrió un idea.

Mtra. Ingrid Dallal Fratz

Viajes Ingennios: Buenos Aires, Argentina (3)

Días 3 y 4: Visitas escolares

El programa de Colaboración Internacional de Hollingworth Center tiene como objetivo compartir las metodologías utilizadas en los distintos proyectos que el centro tiene y ha tenido. Durante 5 años estuvieron trabajando con una escuela en Kenia, estimulando las distintas áreas de desarrollo de los niños de preescolar, capacitando a maestros y platicando con papás y directivos. Una o dos veces al año, viajaban por periodos de una semana a esta escuela y -entre todos- aprovechaban este espacio para crecer recíprocamente.

El viaje a Buenos Aires tuvo, como principal razón, encontrar una escuela para que el centro tenga un lugar nuevo para compartir y aprender. Guiadas por la Dra. Lisa Wright, directora del centro,  Michele Damiano (co-directora del programa de Ciencia de Verano), Heather Pinedo-Burns (directora del preescolar) y yo, visitamos algunas escuelas de la ciudad y la provincia. Nuestra anfitriona Mariela Vergara Panzeri, fue quien nos puso en contacto y nos acompañó durante esta experiencia.

En su mayoría privados, pero de bajos recursos, los colegios que visitamos nos permitieron entender cómo es el sistema educativo de Buenos Aires. Centralizado, como en México, su Ministerio de Educación provee los planes y programas de estudio, describe el perfil del maestro y directivos y supervisa escuelas entre otras actividades. En una junta con encargados, personal administrativos, psicopedagogos y maestros, nos explicaron las diferencias que existen entre la educación en Capital y provincia. Hablamos de capacitación, programas de aceleración, educación especial y, por un par de horas, intercambiamos culturas de tres países del continente americano.

Al entrar a estas escuelas, la sensación siempre fue la misma: pasión. Ver a l@s niñ@s correr por el patio o escuchar a sus maestr@s desde sus pupitres, saber que están aprendiendo, explorando, descubriendo, producía una descarga de adrenalina. Treinta niñ@s por grupo, maestr@, el patio, la sala de cómputo, de música, de usos múltiples. Pensaba en todo lo que encierra un edificio. Las historias de las que ha sido testigo. El tiempo atemporal que encierran sus paredes.

Fueron dos días de visitas, de aprendizajes, de ir por las calles de Buenos Aires esperando encontrar la escuela que aproveche más un intercambio como el que Hollingworth ofrece. Encontramos más de una y ahora hay que decidir con cuál trabajaremos.

Mtra. Ingrid Dallal Fratz

Viajes Ingennios I: Buenos Aires, Argentina (2)

“Un viaje de mil millas, empieza con un paso.” -Lao Tse

Día 2: La ciudad de Buenos Aires

Me despierto pensando en la hora. Serán alrededor de las 7 a.m. Miro el reloj y eran 9:30. Había olvidado que en Buenos Aires viven con dos horas de adelanto. Estas cosas del tiempo a las que el cuerpo le cuesta un poco acostumbrarse. En el desayuno me encuentro con Lisa. Me pide que tome un tour de la ciudad. Explica que “empaparse” de lo cotidiano y de contexto nos ayudará en la travesía de encontrar un colegio para llevar a cabo el proyecto.

Empaco mi backpack con lo necesario y me pongo el abrigo. Camino por la Calle Florida que es peatonal, la adornan comercios, vendedores ambulantes y uno que otro trovador. Comienzo a sentirme parte de la ciudad y percibo un olor a hierba. Me doy cuenta que -entre los vendedores- se encuentran unos con carrito de supermercado vendiendo algún tipo de té y café. “Mate”, pienso. Sin embargo, el desconocer me hace desconfiar y prefiero seguir mi camino.

El “Buenos Aires Tour” sale a las 12:15. Es un autobús de dos pisos amarillo en el que te llevan a los puntos más importantes de la ciudad. Subes y bajas y vuelves a subir. “La Casa Rosada” pasa a mi izquierda y pienso en el musical “Evita”, en como con él aprendí lo que sé del lugar en el que me encuentro. El aire es helado y, aún así, prefiero quedarme en la parte descubierta del autobús. Mi cámara trabaja a marchas forzadas: “El Monumento a Colón”, “San Telmo”, “La Boca”, “el estadio de futbol”. Los colores van cambiando de barrio en barrio. La gente camina y se forma para tomar el autobús a algún lado. En algún rincón vemos a unos artistas de graffiti realizando un gran mural. “Puerto Madero” se ha convertido en la zona “trendy” de la ciudad. Barcos, puentes, “El Río de la Plata”, “Caminito” y Gardel… (fotos aquí)

Por aproximadamente cuatro horas Buenos Aires se presenta ante mí. Es una dama con estilo francés y un toque de italiano. Un obelisco muestra el camino y el “Teatro Colón” la viste de gala. Con un puesto de revistas o flores en casi cada esquina, la gente fluye de un lado a otro.

“¿A dónde irán? ¿Cuál será su historia? ¿Por qué estará preocupada aquella señora? ¿No tendrá frío el niño que va por allá? ¿Desde cuándo vivirán aquí?” Camino de regreso al hotel y noto que las banquetas están cubiertas de loza que con los años se ha ido rompiendo y baila conforme uno la pisa. Percibo aquel olor a mate aunque no logro descubrir de dónde viene. Quizás de algún piso superior. Los kioscos presumen de alfajores y chocolates y el olor a pan recién horneado me hace voltear a mi izquierda. Comienzo a sentir hambre cuando pasa un camión y nos cubre con humo negro. Sigo adelante y el olor a asado me invita a una pequeña esquina: El Establo.

Por la noche me reuno con Lisa, Michele y Heather. Correos electrónicos, llamadas telefónicas y la agenda que comienza a llenarse con citas y visitas.

Compartimos secretos de Buenos Aires y nos despedimos.

Mtra. Ingrid Dallal Fratz

 

Viajes Ingennios I: Buenos Aires, Argentina

“La gente de distintas partes del mundo podrá tener diferentes costumbres, idiomas extraños. Pero hay algo más hondo en común: la afinidad que nos da saber que todos somos miembros de la familia humana. Todos somos hermanos”. -Carlos Gardel

Día 1: El viaje

El viaje a Buenos Aires desde la Ciudad de México dura, en el aire, casi 10 horas. Diez horas de expectativa, nervios, curiosidad y más por conocer un lugar nuevo y diferente.

Cuando el avión comienza a descender, se ven las pequeñas luces y las calles que parecen laberinto desde arriba. No distingo si hay tránsito o no y si los parches negros son bosques, lagos o sólo un espacio vacío esperando a ser llenado.

Aterrizamos en el aeropuerto de Ezeiza. Pequeño comparado con el de mi ciudad, comienzo a notar un olor nuevo: huele a Buenos Aires, pensé. Camino hacia migración y mi experiencia en otros lugares me dice que será una larga espera hasta la ventanilla. Me equivoco. Pasamos uno tras otro y al llegar me atiende una mujer: “¿Vos visitás de trabajo o placer?” Le digo que seguramente será por ambas causas. Sonríe, sella mi pasaporte en una hoja en blanco y me doy cuenta que -por fin- tengo la prueba de que visito Sudamérica.

La maleta llega. Salgo y pido un remis ya que cuentan por ahí que los taxis suelen cobrar por tiempo y prefiero una cuota fija. Me piden “la plata” y, sin conocer los billetes, tardo en encontrar el monto exacto. Todo es nuevo.

El viaje al hotel tarda unos 40 minutos y el paisaje nocturno invita a la nostalgia con los árboles sin hojas, el viento helado y un montón de autos de marca europea. Las calles del centro porteño son pequeñas y los edificios estilo francés e italiano. La basura en las banquetas afuera de los comercios espera ser recolectada por el camión y el hotel al que llego se levanta 22 pisos en una pequeña esquina.

“Buenas noches señora, ¿tiene reserva?” No me acostumbro a escuchar el español con ese acento tan peculiar y con palabras que difieren del “mexicano”. Me río por dentro porque me gusta la sensación de lo diferente, de lo nuevo, de aquello que me saca de mi zona de confort. Estoy aprendiendo.

Mtra. Ingrid Dallal Fratz

 

De Nueva York a México y de ahí a Buenos Aires

Buenos Aires, donde el tango nació,
tierra mía querida.
Yo quisiera poderte ofrendar
todo el alma en mi cantar

Caminando por las calles de Nueva York hace unos 6 años, aún me sentía “pequeña” en cuanto comparaba el conocimiento que tenía mi tutora de Teachers College, Columbia University. Sus clases me parecían muy cortas y el trabajo en el Centro Hollingworth era retador y desarrollaba mi creatividad. De Lisa Wright aprendí mucha teoría, pero -lo más importante- confirmé que el ser maestro no requiere de un látigo y un título opacador para tratar con los alumnos.

Juntas creamos el programa de Enriquecimiento de Ciencias para niños de kindergarten, 1º y 2º de primaria y lo echamos a andar en una pequeña escuela en Harlem con niños en su mayoría afroamericanos y latinos. Ella me enseñó a usar cuentos en mis clases con adultos y a difrutar de una gran variedad de documentales. Lisa es así, “resourceful” didácticamente hablando y un gran ser humano.

En esas calles de Nueva York, cerca de la universidad, hace 5 años caminaba junto con mis papás vistiendo toga y birrete azules y fue ese día cuando dejé de ser alumna y me convertí en colega. El día que Lisa me presentó así, como su colega, hice consciencia del movimiento perpetuo de la vida, sus ciclos y sus etapas.

Uno de los programas del Centro Hollingworth, es el de apoyar a escuelas en comunidades en desarrollo y/o rurales. Lisa quería venir a México y -en Michoacán- realizar un proyecto fantástico con las mariposas Monarca; sin embargo, el departamento de estado de la Unión Americana, no le dio permiso de viajar a nuestro país por aquello de la inseguridad.

Unos meses después, Lisa reorganizó su agenda y eligió Argentina como objetivo para brindar el apoyo que nosotros no pudimos obtener y, hace unas semanas, me contactó para que fuera parte del equipo que viajará a Buenos Aires a conocer escuelas para comenzar con el proyecto que tuvo tanto éxito en Kenya.

Contactamos a Mariela Vergara del CEDALP y así fue como se iniciaron los planes de viaje a Buenos Aires y -quizás- algunas ciudades cercanas a la capital de Argentina.

Es el comienzo de uno o varios proyectos entre el Centro Hollingworth, el CEDALP e Ingennios. Comenzamos a crecer apoyados por nuestra Alma Mater para que también aquí, en México, se empiece a elevar el nivel de ruido que tenemos que hacer debido a la enorme necesidad de desarrollar los talentos y fortalezas de las personas.

Hoy camino por las calles de México, deseando… quizás algún día podamos crear un programa así en este país.

Mtra. Ingrid Dallal Fratz

Amy Winehouse controla lo incontrolable

“I’ll try anything once, twice if I like it!”

Llevo un par de días pensando en Amy Winehouse y en su muerte. Pienso en ella, su música, su mundo. Pienso en aquellos que también murieron a los 27 años y que eran adictos al alcohol y otras drogas. Trato de sumergirme en el mundo de los que las prueban “para ver qué se siente” y lo que les proporciona a ellos -a estos genios- sentir alivio de un mundo sobreestimulante a través de uno igual pero diferente. Huyen de lo que no pueden controlar. Mueren.

Trataré de explicarme mejor. Para las personas superdotadas/sobresalientes/genios/talentosos, el mundo no es solamente un lugar en el que la información entra, se procesa y sale o un lugar en el que uno “sigue las reglas” y convive en armonía. Para ellos, cada pedacito de información se convierte en algo infinitamente más grande lo cual puede y es conectado/asociado con más de un cacho de información previa. Lo que para muchos es sólo una flor en primavera, para una persona sobresaliente es un millón de cosas más tanto a nivel visual, intelectual, sensorial, motriz, emocional como imaginativo (overexcitabilities).

La noticia de la muerte de Amy, inunda mi Facebook y mi Twitter de comentarios de su genialidad y del talento que se lleva a la tumba. Comienzan a compararla con las muertes de Janis Joplin, Jimi Hendrix, Kurt Cobain entre otros que murieron a la misma edad y lo que más se lamenta -también- es que con ellos murió su talento. Trato de imaginarlos de pequeños, de niños. Inquietos en el aula que no les proporcionaba la suficiente estimulación para sus mentes creativas y talentosas. Con miles de reportes de conducta y otras miles de visitas a la dirección de la escuela. Leo de sus adolescencias con guitarras y otros instrumentos en mano creando aquello que se originaba en aquellas mentes rebeldes y desesperadas por romper esquemas y paradigmas. Expresando y compartiendo sus mundos a través de la música y otras formas de arte.

Pienso en cómo habrá sido para ellos vivir en un mundo que ofrece siempre las mismas recetas, las mismas reglas y que -al mismo tiempo- cambia a velocidades vertiginosas y pocos son los que se han sabido adaptar a estos cambios. Pienso en esa sobreestimulación constante en sus mentes y en como se aprendieron de memoria que ellos eran unos genios y -por lo tanto- ellos podían controlarlo todo (aprendizaje inconsciente). Entonces un día, descubren las drogas. ¿Qué tanto es tantito? Una vez y ya. De repente se encuentran con algo que “apaga” ese mundo que va a miles de kilómetros por hora y que prende uno tal y como ellos se lo imaginaron siempre, quizás mejor. Las drogas les regalan un poco de paz, un poco de “control” sobre lo incontrolable. Es ahí en donde pueden ser ellos sin tener tantas responsabilidades sociales de genio.

Van Gogh, Beethoven, Truman Capote y una larga lista de gente talentosa que muere creyendo que las drogas son su único escape. Me pregunto y pienso qué  hubiera pasado si se les hubiera enseñado a canalizar la sobreestimulación que el mundo les ofrece, si hubieran aprendido que hay otras maneras de “escapar” de lo incontrolable. Me pregunto si seguirían vivos regalándonos su música, sus letras, sus colores… Pero el “hubiera” no existe… y ellos tampoco.

Mtra. Ingrid Dallal Fratz

 

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